lunes, 29 de enero de 2018

LOS ÁRBOLES NO NOS DEJAN VER EL BOSQUE



Sucede en ocasiones que los árboles no nos dejan ver el bosque: esta expresión se torna muy apropiada para la situación del parque Manuel Barquín, para todos los parques de Torrelavega, e incluso para el propio municipio en su conjunto. Y si a eso le sumamos la desmemoria de algunas personas, tenemos de nuevo un problema montado.

Como ya todo el mundo sabe, la semana anterior fueron talados varios árboles del parque Manuel Barquín, para colocar una cubierta de metacrilato sobre la zona del parque en la que había columpios: una cubierta que nos va a salir por más de 400.000€. ¿Y de quién ha sido esta ocurrencia?

Hay varios parques infantiles en Torrelavega, de los cuales el Manuel Barquín es el más céntrico y el que mejores dotaciones tiene (tenía, porque con la obra las han retirado,esperemos que temporalmente). Sí, el parque estaba muy bien, con varios columpios diferentes, con sus bancos alrededor de la zona de juegos, con su fuente y con sus árboles que proveían de sombra y oxígeno, todo ello dentro de lo que es el complejo del parque. Como vecino del Paseo del Niño, comparar lo que era el parque Manuel Barquín con el “parque” de mi barrio (parque por llamarlo de alguna manera, más bien “cutrada” con columpios) me hace pensar en desigualdad, en gentrificación.

Gastarse casi medio millón de euros en el cubrimiento (que no “cubrición”, señores del PRC: según la RAE, “cubrición” es la acción y efecto de cubrir, fecundar a la hembra) del parque más céntrico y mejor dotado de Torrelavega con el argumento de “es para que los niños y las niñas no se mojen cuando llueve” evidencia que al equipo de gobierno no le importa que se mojen los niños y niñas del extrarradio: de Barreda, de Viérnoles, del Paseo del Niño, de Ganzo... Sólo es problemático si se mojan los del centro. Esta argumentación clasista que se ha presentado para cubrir el parque Manuel Barquín no ha sido producto de la derecha retrógrada.

Pese a que ahora callen, la idea de cubrir el parque fue de la agrupación ACPT: fue uno de los puntos del acuerdo de investidura del PRC-PSOE hace ya más de dos años, como parte de su campaña “ocio sin consumo”. Sin consumo, claro: parece que los más de 400.000€ que va a pagar la ciudadanía torrelaveguense es una bagatela. No es la primera vez que pasa algo parecido: ¡Pero si lo aprobasteis vosotros, pandilla de hipócritas!

Casi medio millón de euros en cubrir el parque más céntrico y mejor dotado de Torrelavega; más de un millón de euros en una pasarela que lleva a “ninguna parte” en mitad del patatal de la SNIACE; trescientos mil euros en la reforma del centro cívico de Sierrapando (¡En una reforma! ¡Con ese dinero se pueden comprar varios chalets!) un aparcamiento subterráneo en el Zapatón de más de un millón de euros (por si no se quejasen lo suficiente los vecinos del Zapatón de ser el aparcamiento de la ciudad)... Parece que el equipo de gobierno PRC-PSOE, con sus presupuestos aprobados por el PP y ACPT, no piensan más que en mega-obras, mientras las infraestructuras más necesarias para la ciudadanía languidecen por falta de inversión (por ejemplo, la presa que abastece de agua a Torrelavega, que necesita dragarse; la carencia de aceras en el acceso a Viérnoles; o las necesidades materiales que tiene el cuerpo de bomberos, que necesita renovar buena parte de su equipo). El ejemplo de los parques es flagrante: los parques del extrarradio, medio abandonados, y el parque más céntrico y mejor dotado, una cubierta de casi medio millón de euros.

¿Realmente esas mega-obras son lo que quiere la ciudadanía? Pese al mantra repetido por el alcalde acerca de la mayoría en las votaciones de los plenos, consecuencia directa de la democracia representativa, existe un mecanismo para asegurarse de que los proyectos de esta envergadura sean debatidos y se alcance un consenso sobre su utilidad o pertinencia: se trata del reglamento Orgánico de Participación Ciudadana. El Alcalde puede convocar, a iniciativa propia o a petición de los vecinos y las vecinas, audiencias públicas monográficas en las que el equipo de gobierno explica sus proyectos y recoge las propuestas de los vecinos. Si tuviesen voluntad política de escuchar a la ciudadanía, el equipo de gobierno convocaría estas audiencias. Pero por lo visto prefieren arreglar este tipo de proyectos en sus despachos, arreglando los votos que necesitan en el pleno para llevarlos adelante con grupos políticos que, en realidad, son afines.

Quienes han estado elaborando las políticas que ahora se llevan a cabo (PRC-PSOE-ACPT, con la connivencia ocasional del PP) han preferido que millones de euros acaben en manos de la banca antes que abrirse a proyectos presentados por los partidos de la oposición o la ciudadanía.

Ahora, ante la tala de los árboles del parque, los vecinos y vecinas se han organizado y han salido a la calle a protestar. Incluso se han presentado en la concentración políticos de partidos que votaron el proyecto a favor, o incluso del partido del que salió el proyecto. Ya sabíamos acerca de la jeta de cemento del partido de la Gurtel, pero la hipocresía de los otros también debe quedar al descubierto.


martes, 23 de enero de 2018

¿PÚBLICO O PRIVADO?




Parece que el equipo de gobierno municipal PRC-PSOE va a re-municipalizar el servicio de recogida de basuras, después de que en 2001 fuese privatizado. Dieciséis años lleva la empresa privada gestionando las basuras del municipio, dieciséis años cobrando dinero público por realizar ese servicio básico y esencial para la civilización que es recoger los desperdicios que genera la vida humana.

Las razones aducidas son, fundamentalmente, económicas y de calidad. Vamos, que va a salir más barato y se va a prestar un mejor servicio a la ciudadanía. ¡Qué curioso! Esto quiere decir que en manos de una empresa pública el servicio sale más caro y es menos eficiente: eso es lo que nos están diciendo, ¿verdad?

Por supuesto que nos están diciendo eso, aunque no pueden decirlo directamente. Todo el mundo sabe que la función principal de una empresa es ganar dinero: aunque pueda parecer que una empresa se dedica a producir coches, bombillas o galletas tostadas, en realidad todas las empresas se dedican a lo mismo: hacer dinero. Los productos o servicios que ofrece no son su finalidad: son el medio por el que consiguen su finalidad: hacer dinero. Una panadería se dedica a hacer dinero, y el pan es sólo el medio por el cual consigue obtener beneficios. El clásico “esto no es una ONG” que todo el mundo ha escuchado alguna vez. Hasta aquí está claro, ¿no?

Sin embargo, cuando se trata de una empresa pública, las cosas cambian. El objetivo final de una empresa pública no es ganar dinero, no es obtener beneficios económicos. Una empresa pública tiene como finalidad otorgar un servicio a la ciudadanía. A nadie le puede entrar en la cabeza que la finalidad del oficio de una jueza, un bombero, una profesora o un bedel municipal sean obtener un beneficio económico. Por supuesto que producen un beneficio, pero es social, no económico. No es rentable económicamente,por ejemplo, cuidar a nuestros mayores o encarcelar a un asesino: se hace por su beneficio social, aunque nos cueste dinero. Eso se llama “estado del bienestar”; también “derechos sociales”, y fueron conquistados por nuestros antepasados, los hombres y mujeres que lucharon por una vida mejor para su descendencia.

Ya sabemos que los medios de comunicación mienten, que son pesebreros del poder político y que son capaces de vendernos mentiras tan flagrantes como “no hemos rescatado a la banca” (pues para no haberla rescatado, nos ha costado 60.000 millones) o “ya hemos salido dela crisis” (si, ya...). Tantos embustes y de tal calibre que incluso nos quisieron hacer creer que darles la gestión de los servicios públicos a la empresa privada era una buena idea, y que además iba a salir más barato y a dar una mejor calidad del servicio. Y con tanta insistencia se repitió el mantra que hasta las supuestas izquierdas (aquel partido que montó lo del GAL) lo asumieron como real.

Imaginemos un servicio básico esencial, como por ejemplo la limpieza de las instalaciones municipales, en una ciudad imaginaria llamada, por ejemplo, Tovelarrega (que no Tabarnia,ojo). Imaginemos a todas esas personas que trabajan para que las instalaciones municipales de esta ciudad ficticia estén limpias y puedan utilizarse por la ciudadanía. Imaginemos que los gobernantes de esa ciudad de Tovelarrega deciden, repentinamente, que una empresa privada va a realizar el servicio de forma más barata y eficaz que los empleados municipales: externalizan el servicio.

Finalmente, en esa ciudad imaginaria, una empresa (pongamos que se trata de una gran empresa, propiedad de un empresario multi-millonario llamado Florencio Pérez, conocido por ser también presidente del club de fútbol Real Mandril...) decide asumir esa externalización: el amigo Florencio dice que su empresa puede limpiar las instalaciones municipales por menos dinero de lo que gastaba en ello el ayuntamiento. ¡Y aún así ganar dinero! Florencio es muy listo, va a lograr lo que la administración pública no ha logrado: va a prestar el mismo servicio por menos dinero. ¿Y cómo lo podrá hacer nuestro astuto amigo?

Por supuesto, este empresario ficticio, Florencio Pérez, no puede hacer magia: lo que hace son recortes. Recortes en derechos laborales y salarios de las trabajadoras y trabajadores, recortes en los materiales de trabajo (como los productos de limpieza), recortes con la connivencia de la caterva de bandidos de la corporación de esa ciudad imaginaria. Todo el dinero que se ahorra, Florencio se lo mete al bolsillo (quizá para fichar a Meynar el futbolista para el Real Mandril, quién sabe).

Esto sucede sistemáticamente en muchos lugares. Hay muchos “Florencios”, castigados por el estallido de la burbuja inmobiliaria, que han metido sus zarpas en el ente público. Servicios como la limpieza de las instalaciones municipales, la recogida de basuras o incluso el mismo agua que sale de nuestros grifos se han convertido en nichos de negocio para todos los Florencios. Y estos Florencios siempre obtienen beneficios a base de recortar sueldos, derechos y calidad del servicio.

Un servicio de calidad es incompatible con la privatización (por mucho que los voceros de la derecha neoliberal repitan una y otra vez lo contrario). Una empresa privada nunca tendrá como objetivo primario ofrecer un servicio de calidad: busca obtener beneficios, y hará lo que sea necesario para conseguirlo, incluso acabar con lo poco que queda de nuestro estado del bienestar. Está en la propia etimología de la palabra: “privado”, de privar. De privar a determinada gente (los pobres, claro) de ciertas cosas. Y seguirán haciéndolo si se lo permitimos.


martes, 5 de diciembre de 2017

¡TORRELAVEGA, DESPIERTA!




El domingo despertamos en Torrelavega con la noticia de que una “intervención policial rutinaria” en un conocido bar se había saldado con la identificación de hasta sesenta y tres menores de edad. El concejal de seguridad ciudadana, Pedro P. Noriega, se ha mostrado muy sorprendido por el hecho de que tantos menores se encontrasen un sábado a esas horas en un bar. ¿Sorprendido, Pedro? ¿De verdad?

Cualquiera que recorra de vez en cuando las calles de Torrelavega, cualquiera que le tenga tomado el “pulso” a la ciudad, es consciente de que, aunque es algo terrible que menores de edad se inicien en la cultura del alcohol, realmente apenas les quedan opciones. Salir, beber, el rollo de siempre, que decían los Extremoduro, o dedicar las horas de ocio al entretenimiento digital en soledad, aislados del resto de la sociedad por una muralla de wifi y datos. ¿Que la chavalada bebe? ¿Y qué va a hacer, si en esta ciudad apenas tienen otras opciones de ocio y cultura?

Por muchas proclamas huecas que puedan realizar los más cínicos y caraduras del equipo de gobierno, la vida cultural en Torrelavega agoniza. Un paseo por las calles de la ciudad por la tarde o la noche muestra esta evidencia con una claridad meridiana.

¿Por qué sucede esto? ¿Qué ha llevado a Torrelavega a convertirse en un páramo, en un erial cultural? Desde luego que esto no ha sido siempre así. Torrelavega ha sido referencia dentro de Cantabria como vanguardia cultural en los años 80 y 90, eclipsando a Santander gracias al talento, la creatividad y el ingenio de las gentes de esta ciudad. Música, pintura, teatro, audiovisuales...

Por supuesto que las condiciones económicas de Torrelavega, tan afectada por la desindustrialización orquestada desde Bruselas y la posterior crisis económica (que ya va a hacer su décimo año) han tenido buena parte de la culpa. Ha robado a la ciudad su futuro, pues la gente joven tiene que migrar en busca de trabajo: aquí prácticamente no hay empleo, y nuestros jóvenes más preparados marchan hacia Barcelona, Bilbao o Madrid, o hacia Londres o Berlín, en busca del futuro que aquí les niegan.

Entramos en un círculo vicioso: no hay trabajo, por lo que la juventud se tiene que ir. Las iniciativas innovadoras de ocio y cultura se van a otros lugares por la completa falta de apoyo de las instituciones, y lo poco que llega a florecer en este erial en el que se ha convertido Torrelavega nos es arrebatado por la capital. Esto provoca frustración en la gente que tiene ideas e iniciativas, por la falta de apoyo, por lo que cada vez la gente se esfuerza menos, consciente de que el fruto de su trabajo no será ya no recompensado, si no siquiera apreciado.

Parece que las únicas actividades de ocio y cultura que reciben algo de apoyo por parte de los poderes públicos son las folclóricas y tradicionales: está bien apoyar las manifestaciones culturales populares de tiempos pasados, pero debería abrirse más el abanico de opciones, y recordar aquella Torrelavega creativa e innovadora que tuvo una revolución cultural en los 80 y los 90: aquella fuerza creadora no está agotada: sólo dormita, a la espera de recibir algo de apoyo.

Con el dineral que ha costado el fiasco del año jubilar se podían haber impulsado actividades de ocio y cultura, no sólo en Torrelavega, si no en toda Cantabria. Pongamos como ejemplo el concierto de Scorpions este verano en el Malecón: 40.000€ pagados por el ayuntamiento, y luego las entradas a 40€: es decir, pagamos dos veces. Si se paga entrada... ¿Para qué eran los 40.000€? ¿Y todas las iniciativas que se podían haber apoyado con ese dinero?

El equipo de gobierno parece que tiene, en este aspecto, la misma actitud que con el dragado de la presa: “ánimo de ir tirando”, en palabras del alcalde: cumplir los mínimos que pide la ley, y externalizar y privatizar todo. Por ejemplo, el local del Consejo de la Juventud, que en el pasado dio cobijo a numerosas asociaciones culturales y colectivos de jóvenes que lo gestionaban de forma auto-organizada, lleva cerrado varios años, y la intención del equipo de gobierno es externalizarlo.

¿Qué hace el equipo de gobierno para dinamizar la ciudad? Pues gastarse 80.000€ en una “bola de luces” para la Plaza Roja durante estas navidades, con una siniestra similitud con la Estrella de la Muerte de Star Wars. Mientras tanto, en Torrelavega seguimos sin cine, seguimos sin local de la juventud, seguimos sin sala de conciertos.

Tanto se habla del PSIR de “las Excavadas” (para un nuevo polígono industrial, aunque los que ya tenemos no estén aún llenos), que tanto rechazo ha encontrado entre las gentes de esta ciudad, pero realmente a Torrelavega le vendría muy bien un PSIR cultural para dotarnos de infraestructuras necesarias para revitalizar culturalmente la ciudad: no podemos depender del teatro Concha Espina, que cuesta 1000€ cada día que se abre.

Torrelavega agoniza, y para salvarla es necesario un cambio de mentalidad: las instituciones públicas deben apoyar y fomentar las creaciones locales, las ideas e iniciativas de los y las torrelaveguenses. No podemos dejar que nuestra ciudad siga sumida en un sopor mortal, recordando antiguas glorias mientras evita mirar el sombrío futuro: ¡Torrelavega, despierta!

jueves, 21 de septiembre de 2017

¡Ni un paso atrás!






Ayer acudimos a la concentración en apoyo al pueblo catalán, en estos momentos de tensión en que la misma soberanía popular y los derechos civiles están siendo atacados duramente por el gobierno del PP. Vivir en democracia es vivir sin miedo, y contribuimos con nuestro pequeño granito de arena de solidaridad (la ternura de los pueblos, que decía la poetisa Gioconda Belli) frente al atropello a las libertades democráticas y a los mismos derechos humanos que está sufriendo el pueblo catalán.

Hoy por la mañana hemos comprobado que toda acción tiene una reacción, y la reacción (en ambos sentidos) llegó con nocturnidad y alevosía a la Moraduca, la sede de Podemos Santander, cargada de esprays y odio. “Enemigos de España”, claman las pintadas en las paredes de nuestra sede.

¿Enemigos de España? No, no somos enemigos de España. Los enemigos de España se sientan en el Ibex 35, en Génova 13: aquellos que han saqueado y expoliado al pueblo trabajador y valiente que aún lucha por salir de la pesadilla de cuarenta años de franquismo y cuarenta más de propina con el régimen del 78 que nos dejó como legado la sublevación fascista del 36 y la guerra civil (además de trescientos mil desaparecidos, muchos de ellos a día de hoy aún en las cunetas).

Quieren amedrentarnos, quieren sumirnos en el miedo para que claudiquemos. No lo van a conseguir. Cada ataque sólo nos hará más fuertes. Responderemos con la palabra y la razón, nunca con la violencia o el miedo. Venceremos porque soñamos con un país más justo, que no deje a nadie atrás. Venceremos, porque nuestra causa es la más justa. No vamos a tener miedo. ¡Seguimos! ¡Sí se puede!

miércoles, 19 de julio de 2017

DE MACRI A VIADERO: PRIVATIZANDO LAS PLAZAS




En los últimos días las redes sociales han ardido a raíz de los carteles colocados en la Plaza Roja (Plaza Baldomero Iglesias, pero la gente del pueblo es tozuda cuando decide poner nombre a un lugar) en los que se prohíbe a los niños y niñas jugar a la pelota, y se amenaza con sanciones. Es normal que las redes ardan por una decisión absurda de políticos completamente alejados de la realidad cotidiana de la gente, y que sin embargo obedecen a unos intereses muy claros.

En realidad, este cartel (y las sanciones aparejadas) sólo son un paso más en la privatización total del espacio público. No nos llevemos a engaño: no se trata de que el tripartito de gobierno no sepa lo que está haciendo. Tienen muy claro los intereses que están defendiendo, y las sucesivas ordenanzas de uso de espacios públicos y terrazas vienen a confirmar esto: el espacio público ya no es para la gente, es para las terrazas. La creciente invasión del espacio público por parte de las terrazas de bares y cafeterías es algo que toda la ciudadanía de Torrelavega puede ver con sólo dar un paseo por la ciudad. Incluso la nueva ordenanza de terrazas permite a los hosteleros y hosteleras ocupar incluso plazas de aparcamiento, tan escasas y difíciles de encontrar.

Esta tendencia creciente de arrebatar al pueblo todo lo público, todo lo que hemos construido entre todas y todos, no es algo exclusivo de Torrelavega: es algo general. Cuando el actual presidente de Argentina, Mauricio Macri, fue Jefe de gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires (cargo equivalente al del alcalde), y llevó esa política neoliberal de privatizar el espacio público a extremos aberrantes, arrebatando plazas públicas a la gente de Buenos Aires y vallándolas para entregárselas a la empresa privada (al margen el hecho de que el vallado costó casi un millón de dólares, y eso sí que lo pagaron los bonaerenses).

El tripartito de gobierno de Torrelavega aún no se ha atrevido a ir tan lejos como Macri, pero están dando los primeros pasos. Pero son tan cutres que la ciudadanía les ha pillado. La Plaza Roja es de la gente de Torrelavega, que por supuesto puede tomarse tranquilamente una cerveza en una terraza, pero los niños tienen derecho a jugar. El bienestar de un cliente nunca se puede anteponer al derecho a jugar de los niños.

Recuerdo en mi infancia, antes de la implantación masiva de videoconsolas y ordenadores, que los niños del barrio salíamos a jugar a la plaza, a la calle. La gente entendía que éramos niños, que estábamos jugando, y que era normal y estaba bien. Si hoy día cuesta despegar a las niñas y los niños de las pantallas para que salgan a la calle a jugar, no es lícito impedirles, precisamente, que jueguen. Los niños y las niñas se relacionan socialmente en las plazas; por medio del juego conocen a otros niños y niñas, desarrollan su empatía y sus habilidades sociales, y aprenden a vivir en sociedad. Claro, si la sociedad en la que queremos que aprendan a vivir los niños es una sociedad en la que todo el espacio público está privatizado y en el que la prohibición y las sanciones sean la norma, entonces la decisión del tripartito es acertada. Pero yo no comparto esa idea de sociedad orwelliana, y por lo que parece, la mayoría de la ciudadanía torrelaveguense tampoco.

martes, 27 de junio de 2017

UNIDAD Y HUMILDAD




Sin lugar a dudas, la política es enfrentamiento. Es confrontación de ideas y acalorados debates, es poner en común diferentes posturas y tratar de llegar a un consenso o un acuerdo. Y nadie dijo que fuese fácil.

Al leer la prensa de estos días una persona puede salir con la sensación de que Podemos se rompe (otra vez), de que los conflictos internos del partido morado han terminado de desgarrarlo y desangrarlo (otra vez). Pues para haberse roto y desangrado tantas veces, Podemos Cantabria sigue gozando de una salud envidiable.

No tenemos que juzgar a Podemos Cantabria desde el prisma habitual de los partidos del régimen del 78: no somos el PSOE, el PP ni el PRC. En Podemos prima la democracia interna, en Podemos se escucha a las bases y se sigue su voluntad expresada democráticamente. Las posturas se discuten y se debaten, y se toman decisiones. Lo importante no son las personas concretas, si no el proyecto del cambio.

Y ese proyecto abre un nuevo ciclo político a raíz de la asamblea ciudadana estatal de Vistalegre 2: un nuevo enfoque político en el que se imponen cambios en toda la estructura orgánica de Podemos. Hay mucha gente que ha trabajado en el proyecto, y sólo resta agradecer enormemente la cantidad de horas de trabajo invertidas en el cambio, y decir que ha sido un placer trabajar codo con codo con esa gente comprometida con una sociedad más justa.

Sin embargo, en Podemos estamos mucho más acostumbrados y acostumbradas a mirar el futuro, y no anclarnos en el pasado: miramos al futuro con optimismo e ilusión en una sociedad que cuide de todas las personas que la conforman, en la que no se deje a nadie atrás, en la que nadie sea tan pobre como para tener que venderse. Y con ese espíritu miramos hacia adelante, hacia ese amanecer que ya comienza a asomar por el horizonte después de la larga noche.

Que nadie se lleve a engaño: la salud de Podemos Cantabria es excelente. Queda mucha gente comprometida con el cambio, mucha gente que invierte su tiempo y su esfuerzo en defender los derechos de la mayoría social damnificada por el paro, la austeridad, la precariedad y los recortes.

Unidad y humildad, fue la consigna de Vistalegre 2. Todas somos necesarias, nadie es imprescindible. Seguiremos, como hasta ahora, siempre en frente de la corrupción y de los recortes, y siempre junto a la gente y sus reivindicaciones. “La noche es oscura, y alberga horrores”, que decía Melissandre, la bruja roja de Juego de Tronos. Pero por oscura que sea la noche, siempre vuelve a amanecer. ¡Seguimos! ¡Sí se puede!

martes, 23 de mayo de 2017

TRECE PENSAMIENTOS PARA “ARRONTI”




Junio se acerca, y con él la llegada del verano y de la asamblea “Arronti” de Podemos Cantabria: la asamblea que definirá las líneas políticas estratégicas de Podemos Cantabria durante los próximos dos años. El proceso ya ha comenzado, y nos encontramos en la fase de debate y propuestas, que debe llevarse a cabo junto a la “sociedad civil” (lo que antes se llamaba “la gente” o “el pueblo”).

Unidos Podemos, la confluencia de Izquierda Unida, Podemos y otros partidos de izquierdas que se presentó el 26J a las elecciones y obtuvo 71 diputados en el Parlamento nos marcó el camino a seguir: una fuerza parlamentaria que, si bien es aún insuficiente para propiciar un verdadero cambio, ha asentado en las instituciones el deseo colectivo de un futuro nuevo.

Los cercanos procesos de Vistalegre 2 también marcaron el rumbo colectivo que una mayoría decidió: unidad y humildad, era la consigna. Unidad, porque es el único camino. Humildad, porque el proyecto de cambio y de futuro debe estar por encima de los personalismos. Permanecer unidas y centradas en lo que nos une, lo que queremos cambiar, es lo que nos hace avanzar.

Iniciar el debate público sobre el modelo que queremos para Cantabria no debe ser sólo un imperativo orgánico de un partido: todos los agentes sociales y colectivos deben participar, porque estamos hablando del futuro para Cantabria, la tierra donde viviremos. Necesitamos arrebatar el control de Cantabria a la “tramuca” (la trama en versión Cántabra) y devolvérselo a la gente que trabaja y vive aquí, la que sufre los recortes, el paro y la precariedad.

Obviamente debemos tener claro a quién representamos: no debemos, jamás, equivocarnos de bando. Venimos de la indignación, de un movimiento impugnatorio no sólo de la corrupción y los recortes, si no de todo el llamado “régimen del 78”. No debemos olvidar nuestro origen en aquellas plazas hace ya seis años, cuando miles de personas gritaban: “¡No nos representan!”. Debemos aspirar a representar a esa mayoría social, no olvidando jamás de dónde venimos.

Dicho esto, quiero hacer hincapié en el mismo concepto de democracia: democracia es decidir, es decidirlo todo. Por ello, disiento cuando se afirma que “Arronti” es una propuesta valiente, puesto que se tratará de una asamblea limitada que tendrá como “techo de cristal” los documentos de Contigo Cantabria, votados hace un año. Aunque en su momento sirvieron para el renacimiento de Podemos Cantabria, creo que una parte ha quedado obsoleta: no se puede hurtar el debate a la gente, y si vamos a debatir sobre la Cantabria que queremos no podemos tener límites en el debate.

Incluso la misma organización territorial de Cantabria debería ponerse en entredicho: somos una comunidad pequeña, de poco más de medio millón de habitantes, y nuestro territorio está dividido en 102 municipios, muchos de ellos subdivididos en pedanías. Retomar la ley de comarcalización del 99 y marcarse como objetivo cambiar administrativamente Cantabria de los 102 municipios actuales a las 10 comarcas históricas sería muy beneficioso, sobre todo para las zonas rurales, muchas veces infrafinanciadas por el centralismo santanderino.

Muchas veces nos referimos a la “mala gestión”, entrando en el lenguaje y las dinámicas del PP-PSOE: también debemos desterrar de nuestro vocabulario esa expresión. No son malos gestores, no es que hagan las cosas mal porque no saben: las hacen bien, muy bien. Pero muy bien para los suyos. Gobiernan para las grandes empresas y los bancos, y en contra de la ciudadanía. No tenemos que decir que seremos buenos gestores: tenemos que decir que gobernaremos para la gente, para las familias empobrecidas por la crisis, para quien no llega a fin de mes.

Igual que señalamos al PP y al PSOE como “la casta” o “la trama”, debemos perder el miedo a señalar también al PRC de Revilla. Su negativa a cumplir con el pacto de investidura (a cambio de la abstención de Podemos) demuestra que nunca tuvieron voluntad de cambio, ni de hacer políticas por y para la mayoría social de Cantabria. Muchas anchoas y quesadas, pero de renta básica para la gente que realmente lo necesita, nada.

Sabemos que la democracia interna es muy importante, y no hay duda de que en Podemos somos campeones en este aspecto, con numerosas consultas a los inscritos e inscritas. Sin embargo, siempre se puede mejorar en este aspecto, hasta llegar a una democracia orgánica plena: debe devolverse a los círculos el poder que tenían en los inicios de Podemos, que cada militante pueda proponer, debatir y decidir. Una asamblea ciudadana no debería ser algo puntual y excepcional: debería ser algo muy común en Podemos, debería ser la asamblea quien marque las líneas políticas a seguir.

Igualmente debemos plantear el modelo económico que queremos para Cantabria: aunque el paro ha descendido ligeramente, la precariedad, los contratos basura y el empleo estacional han crecido enormemente. El modelo basado en el turismo no trae más que precariedad y miseria para la mayoría. Es necesaria una reindustrialización urgente del corazón de Cantabria y ambiciosos planes de empleo que redunden en beneficio de la gente de Cantabria y no de las empresas, como hasta ahora.

Oscuros tiempos se avecinan si desde Podemos no somos capaces de ofrecer una alternativa al modelo neoliberal vigente. Ya sabemos que “Unidos, Podemos”, pero hay que lograr una unidad real de todos los sectores y colectivos que tengan voluntad de cambio. El camino a seguir debería ser una Marea Cántabra que agrupase y cohesionase todas las fuerzas de izquierdas y comprometidas con la ruptura con este modelo; una marea que ofrezca una alternativa real a este modelo, y no sólo reformas de corto alcance; una marea que suba, y que limpie toda la corrupción y la desigualdad de esta tierra nuestra.

No podemos desperdiciar esta oportunidad: “Arronti” debe abrirse completamente, y de ella debe surgir un mandato claro de conformar una Marea Cántabra, desde abajo, desde los municipios y las calles. Una marea que no olvide de dónde viene, y que sepa muy claro hacia dónde va: una marea que cambie Cantabria y ofrezca un futuro a toda la gente que vive aquí y a toda la gente que se tuvo que marchar. El futuro de Cantabria está en juego, y nos toca mover ficha.