lunes, 5 de septiembre de 2016

A TODO NOS ACOSTUMBRAMOS





Cuenta una vieja historia que un hombre ató a un potrillo a un poste de madera. El potro tiraba y tiraba, pero sólo lograba tensar la cuerda: no tenía la fuerza suficiente como para romper la cuerda o arrancar el poste. Lo intentaba una y otra vez, sin éxito, hasta que, frustrado y deprimido, el potrillo dejó de tirar. Pasó el tiempo, y el potrillo se convirtió en un caballo. Sus músculos eran mucho más fuertes que antes, pero había pasado tanto tiempo atado que ya ni siquiera intentaba tirar. El caballo asumió como una realidad inmutable que su existencia misma estaba vinculada al poste.

Algo parecido le ha pasado al PSOE: el último día de diciembre de 2013 fue atado a un poste por el PP con la última modificación a la ley reguladora de régimen local. Esta modificación convierte la creación de organismos públicos municipales en un laberinto burocrático, además de ir en contra del espíritu original de la ley, que favorece la gestión pública de los servicios municipales básicos; y en contraposición a la tremenda facilidad para externalizar y privatizar estos servicios, de tan básica necesidad para la ciudadanía.

A esto tenemos que añadir la ley de estabilidad presupuestaria (de 2013, también del PP), que prioriza el pago de la deuda. Todo esto contribuye a atar de pies y manos a las corporaciones locales: los ayuntamientos, las instituciones más cercanas a la ciudadanía, han quedado reducidos a meros gestores de un menguante patrimonio de bienes y servicios que va pasando poco a poco a manos privadas, a las empresas y corporaciones.

En el último pleno del ayuntamiento de Torrelavega (30 de agosto) observamos una vez más un claro ejemplo de esto: la ludoteca municipal irá a gestión privada. El equipo de gobierno asume que está atado al poste, que está constreñido por la ley reguladora de régimen local y la ley de estabilidad presupuestaria. El servicio que va a ofrecer la ludoteca es, claramente, esencial para buena parte de la ciudadanía: permitirá la conciliación de la vida laboral y familiar en estos tiempos de precariedad y contratos basura.


El debate debería centrarse en ese rasgo: la imperiosa necesidad de la ludoteca (y de la creación de muchos otros “empleos blancos”, tan necesarios en una ciudad con la población tan envejecida como Torrelavega). Ese es el argumento que nos dará la fuerza para romper la cuerda y escapar del poste. Pero para eso hace falta voluntad política. ¿Estarán dispuestos todos los grupos políticos que participan de la gestión municipal?

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