martes, 5 de diciembre de 2017

¡TORRELAVEGA, DESPIERTA!




El domingo despertamos en Torrelavega con la noticia de que una “intervención policial rutinaria” en un conocido bar se había saldado con la identificación de hasta sesenta y tres menores de edad. El concejal de seguridad ciudadana, Pedro P. Noriega, se ha mostrado muy sorprendido por el hecho de que tantos menores se encontrasen un sábado a esas horas en un bar. ¿Sorprendido, Pedro? ¿De verdad?

Cualquiera que recorra de vez en cuando las calles de Torrelavega, cualquiera que le tenga tomado el “pulso” a la ciudad, es consciente de que, aunque es algo terrible que menores de edad se inicien en la cultura del alcohol, realmente apenas les quedan opciones. Salir, beber, el rollo de siempre, que decían los Extremoduro, o dedicar las horas de ocio al entretenimiento digital en soledad, aislados del resto de la sociedad por una muralla de wifi y datos. ¿Que la chavalada bebe? ¿Y qué va a hacer, si en esta ciudad apenas tienen otras opciones de ocio y cultura?

Por muchas proclamas huecas que puedan realizar los más cínicos y caraduras del equipo de gobierno, la vida cultural en Torrelavega agoniza. Un paseo por las calles de la ciudad por la tarde o la noche muestra esta evidencia con una claridad meridiana.

¿Por qué sucede esto? ¿Qué ha llevado a Torrelavega a convertirse en un páramo, en un erial cultural? Desde luego que esto no ha sido siempre así. Torrelavega ha sido referencia dentro de Cantabria como vanguardia cultural en los años 80 y 90, eclipsando a Santander gracias al talento, la creatividad y el ingenio de las gentes de esta ciudad. Música, pintura, teatro, audiovisuales...

Por supuesto que las condiciones económicas de Torrelavega, tan afectada por la desindustrialización orquestada desde Bruselas y la posterior crisis económica (que ya va a hacer su décimo año) han tenido buena parte de la culpa. Ha robado a la ciudad su futuro, pues la gente joven tiene que migrar en busca de trabajo: aquí prácticamente no hay empleo, y nuestros jóvenes más preparados marchan hacia Barcelona, Bilbao o Madrid, o hacia Londres o Berlín, en busca del futuro que aquí les niegan.

Entramos en un círculo vicioso: no hay trabajo, por lo que la juventud se tiene que ir. Las iniciativas innovadoras de ocio y cultura se van a otros lugares por la completa falta de apoyo de las instituciones, y lo poco que llega a florecer en este erial en el que se ha convertido Torrelavega nos es arrebatado por la capital. Esto provoca frustración en la gente que tiene ideas e iniciativas, por la falta de apoyo, por lo que cada vez la gente se esfuerza menos, consciente de que el fruto de su trabajo no será ya no recompensado, si no siquiera apreciado.

Parece que las únicas actividades de ocio y cultura que reciben algo de apoyo por parte de los poderes públicos son las folclóricas y tradicionales: está bien apoyar las manifestaciones culturales populares de tiempos pasados, pero debería abrirse más el abanico de opciones, y recordar aquella Torrelavega creativa e innovadora que tuvo una revolución cultural en los 80 y los 90: aquella fuerza creadora no está agotada: sólo dormita, a la espera de recibir algo de apoyo.

Con el dineral que ha costado el fiasco del año jubilar se podían haber impulsado actividades de ocio y cultura, no sólo en Torrelavega, si no en toda Cantabria. Pongamos como ejemplo el concierto de Scorpions este verano en el Malecón: 40.000€ pagados por el ayuntamiento, y luego las entradas a 40€: es decir, pagamos dos veces. Si se paga entrada... ¿Para qué eran los 40.000€? ¿Y todas las iniciativas que se podían haber apoyado con ese dinero?

El equipo de gobierno parece que tiene, en este aspecto, la misma actitud que con el dragado de la presa: “ánimo de ir tirando”, en palabras del alcalde: cumplir los mínimos que pide la ley, y externalizar y privatizar todo. Por ejemplo, el local del Consejo de la Juventud, que en el pasado dio cobijo a numerosas asociaciones culturales y colectivos de jóvenes que lo gestionaban de forma auto-organizada, lleva cerrado varios años, y la intención del equipo de gobierno es externalizarlo.

¿Qué hace el equipo de gobierno para dinamizar la ciudad? Pues gastarse 80.000€ en una “bola de luces” para la Plaza Roja durante estas navidades, con una siniestra similitud con la Estrella de la Muerte de Star Wars. Mientras tanto, en Torrelavega seguimos sin cine, seguimos sin local de la juventud, seguimos sin sala de conciertos.

Tanto se habla del PSIR de “las Excavadas” (para un nuevo polígono industrial, aunque los que ya tenemos no estén aún llenos), que tanto rechazo ha encontrado entre las gentes de esta ciudad, pero realmente a Torrelavega le vendría muy bien un PSIR cultural para dotarnos de infraestructuras necesarias para revitalizar culturalmente la ciudad: no podemos depender del teatro Concha Espina, que cuesta 1000€ cada día que se abre.

Torrelavega agoniza, y para salvarla es necesario un cambio de mentalidad: las instituciones públicas deben apoyar y fomentar las creaciones locales, las ideas e iniciativas de los y las torrelaveguenses. No podemos dejar que nuestra ciudad siga sumida en un sopor mortal, recordando antiguas glorias mientras evita mirar el sombrío futuro: ¡Torrelavega, despierta!

jueves, 21 de septiembre de 2017

¡Ni un paso atrás!






Ayer acudimos a la concentración en apoyo al pueblo catalán, en estos momentos de tensión en que la misma soberanía popular y los derechos civiles están siendo atacados duramente por el gobierno del PP. Vivir en democracia es vivir sin miedo, y contribuimos con nuestro pequeño granito de arena de solidaridad (la ternura de los pueblos, que decía la poetisa Gioconda Belli) frente al atropello a las libertades democráticas y a los mismos derechos humanos que está sufriendo el pueblo catalán.

Hoy por la mañana hemos comprobado que toda acción tiene una reacción, y la reacción (en ambos sentidos) llegó con nocturnidad y alevosía a la Moraduca, la sede de Podemos Santander, cargada de esprays y odio. “Enemigos de España”, claman las pintadas en las paredes de nuestra sede.

¿Enemigos de España? No, no somos enemigos de España. Los enemigos de España se sientan en el Ibex 35, en Génova 13: aquellos que han saqueado y expoliado al pueblo trabajador y valiente que aún lucha por salir de la pesadilla de cuarenta años de franquismo y cuarenta más de propina con el régimen del 78 que nos dejó como legado la sublevación fascista del 36 y la guerra civil (además de trescientos mil desaparecidos, muchos de ellos a día de hoy aún en las cunetas).

Quieren amedrentarnos, quieren sumirnos en el miedo para que claudiquemos. No lo van a conseguir. Cada ataque sólo nos hará más fuertes. Responderemos con la palabra y la razón, nunca con la violencia o el miedo. Venceremos porque soñamos con un país más justo, que no deje a nadie atrás. Venceremos, porque nuestra causa es la más justa. No vamos a tener miedo. ¡Seguimos! ¡Sí se puede!

miércoles, 19 de julio de 2017

DE MACRI A VIADERO: PRIVATIZANDO LAS PLAZAS




En los últimos días las redes sociales han ardido a raíz de los carteles colocados en la Plaza Roja (Plaza Baldomero Iglesias, pero la gente del pueblo es tozuda cuando decide poner nombre a un lugar) en los que se prohíbe a los niños y niñas jugar a la pelota, y se amenaza con sanciones. Es normal que las redes ardan por una decisión absurda de políticos completamente alejados de la realidad cotidiana de la gente, y que sin embargo obedecen a unos intereses muy claros.

En realidad, este cartel (y las sanciones aparejadas) sólo son un paso más en la privatización total del espacio público. No nos llevemos a engaño: no se trata de que el tripartito de gobierno no sepa lo que está haciendo. Tienen muy claro los intereses que están defendiendo, y las sucesivas ordenanzas de uso de espacios públicos y terrazas vienen a confirmar esto: el espacio público ya no es para la gente, es para las terrazas. La creciente invasión del espacio público por parte de las terrazas de bares y cafeterías es algo que toda la ciudadanía de Torrelavega puede ver con sólo dar un paseo por la ciudad. Incluso la nueva ordenanza de terrazas permite a los hosteleros y hosteleras ocupar incluso plazas de aparcamiento, tan escasas y difíciles de encontrar.

Esta tendencia creciente de arrebatar al pueblo todo lo público, todo lo que hemos construido entre todas y todos, no es algo exclusivo de Torrelavega: es algo general. Cuando el actual presidente de Argentina, Mauricio Macri, fue Jefe de gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires (cargo equivalente al del alcalde), y llevó esa política neoliberal de privatizar el espacio público a extremos aberrantes, arrebatando plazas públicas a la gente de Buenos Aires y vallándolas para entregárselas a la empresa privada (al margen el hecho de que el vallado costó casi un millón de dólares, y eso sí que lo pagaron los bonaerenses).

El tripartito de gobierno de Torrelavega aún no se ha atrevido a ir tan lejos como Macri, pero están dando los primeros pasos. Pero son tan cutres que la ciudadanía les ha pillado. La Plaza Roja es de la gente de Torrelavega, que por supuesto puede tomarse tranquilamente una cerveza en una terraza, pero los niños tienen derecho a jugar. El bienestar de un cliente nunca se puede anteponer al derecho a jugar de los niños.

Recuerdo en mi infancia, antes de la implantación masiva de videoconsolas y ordenadores, que los niños del barrio salíamos a jugar a la plaza, a la calle. La gente entendía que éramos niños, que estábamos jugando, y que era normal y estaba bien. Si hoy día cuesta despegar a las niñas y los niños de las pantallas para que salgan a la calle a jugar, no es lícito impedirles, precisamente, que jueguen. Los niños y las niñas se relacionan socialmente en las plazas; por medio del juego conocen a otros niños y niñas, desarrollan su empatía y sus habilidades sociales, y aprenden a vivir en sociedad. Claro, si la sociedad en la que queremos que aprendan a vivir los niños es una sociedad en la que todo el espacio público está privatizado y en el que la prohibición y las sanciones sean la norma, entonces la decisión del tripartito es acertada. Pero yo no comparto esa idea de sociedad orwelliana, y por lo que parece, la mayoría de la ciudadanía torrelaveguense tampoco.

martes, 27 de junio de 2017

UNIDAD Y HUMILDAD




Sin lugar a dudas, la política es enfrentamiento. Es confrontación de ideas y acalorados debates, es poner en común diferentes posturas y tratar de llegar a un consenso o un acuerdo. Y nadie dijo que fuese fácil.

Al leer la prensa de estos días una persona puede salir con la sensación de que Podemos se rompe (otra vez), de que los conflictos internos del partido morado han terminado de desgarrarlo y desangrarlo (otra vez). Pues para haberse roto y desangrado tantas veces, Podemos Cantabria sigue gozando de una salud envidiable.

No tenemos que juzgar a Podemos Cantabria desde el prisma habitual de los partidos del régimen del 78: no somos el PSOE, el PP ni el PRC. En Podemos prima la democracia interna, en Podemos se escucha a las bases y se sigue su voluntad expresada democráticamente. Las posturas se discuten y se debaten, y se toman decisiones. Lo importante no son las personas concretas, si no el proyecto del cambio.

Y ese proyecto abre un nuevo ciclo político a raíz de la asamblea ciudadana estatal de Vistalegre 2: un nuevo enfoque político en el que se imponen cambios en toda la estructura orgánica de Podemos. Hay mucha gente que ha trabajado en el proyecto, y sólo resta agradecer enormemente la cantidad de horas de trabajo invertidas en el cambio, y decir que ha sido un placer trabajar codo con codo con esa gente comprometida con una sociedad más justa.

Sin embargo, en Podemos estamos mucho más acostumbrados y acostumbradas a mirar el futuro, y no anclarnos en el pasado: miramos al futuro con optimismo e ilusión en una sociedad que cuide de todas las personas que la conforman, en la que no se deje a nadie atrás, en la que nadie sea tan pobre como para tener que venderse. Y con ese espíritu miramos hacia adelante, hacia ese amanecer que ya comienza a asomar por el horizonte después de la larga noche.

Que nadie se lleve a engaño: la salud de Podemos Cantabria es excelente. Queda mucha gente comprometida con el cambio, mucha gente que invierte su tiempo y su esfuerzo en defender los derechos de la mayoría social damnificada por el paro, la austeridad, la precariedad y los recortes.

Unidad y humildad, fue la consigna de Vistalegre 2. Todas somos necesarias, nadie es imprescindible. Seguiremos, como hasta ahora, siempre en frente de la corrupción y de los recortes, y siempre junto a la gente y sus reivindicaciones. “La noche es oscura, y alberga horrores”, que decía Melissandre, la bruja roja de Juego de Tronos. Pero por oscura que sea la noche, siempre vuelve a amanecer. ¡Seguimos! ¡Sí se puede!

martes, 23 de mayo de 2017

TRECE PENSAMIENTOS PARA “ARRONTI”




Junio se acerca, y con él la llegada del verano y de la asamblea “Arronti” de Podemos Cantabria: la asamblea que definirá las líneas políticas estratégicas de Podemos Cantabria durante los próximos dos años. El proceso ya ha comenzado, y nos encontramos en la fase de debate y propuestas, que debe llevarse a cabo junto a la “sociedad civil” (lo que antes se llamaba “la gente” o “el pueblo”).

Unidos Podemos, la confluencia de Izquierda Unida, Podemos y otros partidos de izquierdas que se presentó el 26J a las elecciones y obtuvo 71 diputados en el Parlamento nos marcó el camino a seguir: una fuerza parlamentaria que, si bien es aún insuficiente para propiciar un verdadero cambio, ha asentado en las instituciones el deseo colectivo de un futuro nuevo.

Los cercanos procesos de Vistalegre 2 también marcaron el rumbo colectivo que una mayoría decidió: unidad y humildad, era la consigna. Unidad, porque es el único camino. Humildad, porque el proyecto de cambio y de futuro debe estar por encima de los personalismos. Permanecer unidas y centradas en lo que nos une, lo que queremos cambiar, es lo que nos hace avanzar.

Iniciar el debate público sobre el modelo que queremos para Cantabria no debe ser sólo un imperativo orgánico de un partido: todos los agentes sociales y colectivos deben participar, porque estamos hablando del futuro para Cantabria, la tierra donde viviremos. Necesitamos arrebatar el control de Cantabria a la “tramuca” (la trama en versión Cántabra) y devolvérselo a la gente que trabaja y vive aquí, la que sufre los recortes, el paro y la precariedad.

Obviamente debemos tener claro a quién representamos: no debemos, jamás, equivocarnos de bando. Venimos de la indignación, de un movimiento impugnatorio no sólo de la corrupción y los recortes, si no de todo el llamado “régimen del 78”. No debemos olvidar nuestro origen en aquellas plazas hace ya seis años, cuando miles de personas gritaban: “¡No nos representan!”. Debemos aspirar a representar a esa mayoría social, no olvidando jamás de dónde venimos.

Dicho esto, quiero hacer hincapié en el mismo concepto de democracia: democracia es decidir, es decidirlo todo. Por ello, disiento cuando se afirma que “Arronti” es una propuesta valiente, puesto que se tratará de una asamblea limitada que tendrá como “techo de cristal” los documentos de Contigo Cantabria, votados hace un año. Aunque en su momento sirvieron para el renacimiento de Podemos Cantabria, creo que una parte ha quedado obsoleta: no se puede hurtar el debate a la gente, y si vamos a debatir sobre la Cantabria que queremos no podemos tener límites en el debate.

Incluso la misma organización territorial de Cantabria debería ponerse en entredicho: somos una comunidad pequeña, de poco más de medio millón de habitantes, y nuestro territorio está dividido en 102 municipios, muchos de ellos subdivididos en pedanías. Retomar la ley de comarcalización del 99 y marcarse como objetivo cambiar administrativamente Cantabria de los 102 municipios actuales a las 10 comarcas históricas sería muy beneficioso, sobre todo para las zonas rurales, muchas veces infrafinanciadas por el centralismo santanderino.

Muchas veces nos referimos a la “mala gestión”, entrando en el lenguaje y las dinámicas del PP-PSOE: también debemos desterrar de nuestro vocabulario esa expresión. No son malos gestores, no es que hagan las cosas mal porque no saben: las hacen bien, muy bien. Pero muy bien para los suyos. Gobiernan para las grandes empresas y los bancos, y en contra de la ciudadanía. No tenemos que decir que seremos buenos gestores: tenemos que decir que gobernaremos para la gente, para las familias empobrecidas por la crisis, para quien no llega a fin de mes.

Igual que señalamos al PP y al PSOE como “la casta” o “la trama”, debemos perder el miedo a señalar también al PRC de Revilla. Su negativa a cumplir con el pacto de investidura (a cambio de la abstención de Podemos) demuestra que nunca tuvieron voluntad de cambio, ni de hacer políticas por y para la mayoría social de Cantabria. Muchas anchoas y quesadas, pero de renta básica para la gente que realmente lo necesita, nada.

Sabemos que la democracia interna es muy importante, y no hay duda de que en Podemos somos campeones en este aspecto, con numerosas consultas a los inscritos e inscritas. Sin embargo, siempre se puede mejorar en este aspecto, hasta llegar a una democracia orgánica plena: debe devolverse a los círculos el poder que tenían en los inicios de Podemos, que cada militante pueda proponer, debatir y decidir. Una asamblea ciudadana no debería ser algo puntual y excepcional: debería ser algo muy común en Podemos, debería ser la asamblea quien marque las líneas políticas a seguir.

Igualmente debemos plantear el modelo económico que queremos para Cantabria: aunque el paro ha descendido ligeramente, la precariedad, los contratos basura y el empleo estacional han crecido enormemente. El modelo basado en el turismo no trae más que precariedad y miseria para la mayoría. Es necesaria una reindustrialización urgente del corazón de Cantabria y ambiciosos planes de empleo que redunden en beneficio de la gente de Cantabria y no de las empresas, como hasta ahora.

Oscuros tiempos se avecinan si desde Podemos no somos capaces de ofrecer una alternativa al modelo neoliberal vigente. Ya sabemos que “Unidos, Podemos”, pero hay que lograr una unidad real de todos los sectores y colectivos que tengan voluntad de cambio. El camino a seguir debería ser una Marea Cántabra que agrupase y cohesionase todas las fuerzas de izquierdas y comprometidas con la ruptura con este modelo; una marea que ofrezca una alternativa real a este modelo, y no sólo reformas de corto alcance; una marea que suba, y que limpie toda la corrupción y la desigualdad de esta tierra nuestra.

No podemos desperdiciar esta oportunidad: “Arronti” debe abrirse completamente, y de ella debe surgir un mandato claro de conformar una Marea Cántabra, desde abajo, desde los municipios y las calles. Una marea que no olvide de dónde viene, y que sepa muy claro hacia dónde va: una marea que cambie Cantabria y ofrezca un futuro a toda la gente que vive aquí y a toda la gente que se tuvo que marchar. El futuro de Cantabria está en juego, y nos toca mover ficha.

viernes, 24 de febrero de 2017

EL BARCO SE HUNDE



Otro año más, y otros nuevos presupuestos para Torrelavega: el PP ha apoyado los presupuestos del PSOE-PRC, por lo que ya está “todo el pescado vendido”. Se repite lo sucedido el año anterior: la “Gran coalición” es ya un hecho en nuestro ayuntamiento, al igual que en el congreso de los diputados.

El paro y la precariedad azotan a la población torrelaveguense. Sin embargo, más del 90% de las inversiones del presupuesto de 2017 se destinarán a obras. El equipo de gobierno sigue ahondando en el modelo del ladrillo, sin darse cuenta (o sin querer darse cuenta) de que la burbuja inmobiliaria estalló hace ya casi una década. ¿Medidas contra el desempleo? Parece que esa no es la preocupación principal del equipo de gobierno municipal.

El portavoz del PP, el señor Calderón-Ciriza, ha anunciado que aprobarán los presupuestos del PSOE-PRC porque, en sus propias palabras, “el 61% de las inversiones previstas para este año llevan nuestra denominación de origen, porque son parte del programa electoral del PP”. Es bastante revelador que haya tantas coincidencias en los programas del PP, el PSOE y el PRC (y, de rebote, el de ACPT, que también aprobará los presupuestos); que sean tan similares sus formas de entender la sociedad; que es tan parecida su forma de hacer política. La Gran coalición que se ha gestado en los últimos tiempos en todos los niveles de la administración del estado ha sido posible por la similitud política del PP y del PSOE.

Un modelo presupuestario para 2017 con un 61% de “denominación de origen del PP” no es lo que Torrelavega necesita, y no los hemos apoyado. El alcalde quiere venderlos como unos presupuestos de consenso porque el PP y sus pseudo-socios de gobierno los han aprobado. Pero gastar el dinero público en obras y más obras no va a solucionar los problemas de paro y precariedad de Torrelavega: tan solo tendremos una ciudad muy bonita en cuya contemplación se podrán deleitar las miles de personas en paro de la ciudad.

En lugar de gastarse casi cinco millones de euros en obras diversas, proponemos destinar el montante de las obras más onerosas e innecesarias, como el cubrimiento (y no “cubrición”; señor Pérez Noriega, mire usted el diccionario) del parque Manuel Barquín o la pasarela peatonal; y destinarlo a un potente plan de empleo para hacer frente al principal problema de Torrelavega: el paro. También proponemos destinar una partida presupuestaria para la RPT, y que se cubran las más de cien vacantes en el personal del ayuntamiento. No son soluciones mágicas, pero contribuirían a paliar los efectos de la precariedad y el desempleo en el municipio.

Torrelavega pierde población a gran velocidad: tan sólo somos ya 52.000 torrelaveguenses, y con una media de edad bastante alta. La juventud busca hacer su vida en otros lugares, porque ven claramente que aquí no queda futuro para nadie: la mayoría de la gente que estudió conmigo vive fuera de Torrelavega, fuera de Cantabria. Hay cada vez menos niños y niñas, y más ancianas y ancianos. La que fue la “Ciudad del Dólar” va camino de convertirse en el “Páramo del Dracma”.

No queremos un equipo de gobierno municipal servil y sumiso que mendigue al gobierno de Cantabria unas limosnas porque se deben a su partido antes que a la ciudadanía. El barco que es Torrelavega está zozobrando en la tormenta, y tenemos unos timoneles torpes y cobardes. Es necesaria voluntad política para encarar los problemas de Torrelavega, y valor para enfrentarse a las administraciones superiores del estado reclamando inversión para la ciudad.

viernes, 10 de febrero de 2017

¡VAYA ESPECTÁCULO!




Esta misma mañana, un vecino me ha parado en el portal. “Vaya espectáculo estáis dando, con Iglesias y Errejón dándose de palos”. He tenido que poner una sonrisa de circunstancias y darle la razón.

Vistalegre dos, el congreso que decidirá el rumbo de Podemos durante el periodo que se abre, no está cumpliendo las expectativas que teníamos buena parte de la militancia. Lo que debiera ser un amplio debate centrado en analizar lo sucedido hasta el momento y en buscar colectivamente soluciones a la terrible situación de paro, precariedad, recortes y privatizaciones que la ciudadanía vive en sus carnes día a día se ha convertido en un enfrentamiento atroz y despiadado entre pablistas y errejonistas. Los medios de comunicación se han encargado de magnificar y enfangar este enfrentamiento, reduciéndolo a una lucha de caras y de egos.

La gente de Podemos en Movimiento (la tercera candidatura de este proceso de Vistalegre 2, encabezada por Teresa Rodríguez y el eurodiputado y cofundador de Podemos Miguel Urbán, que agrupa a gente de Anticapitalistas y de otros sectores) estamos viendo este enfrentamiento desde la primera línea, llamando constantemente a la paz y al sano y constructivo debate.

La “máquina de guerra electoral” que salió del primer Vistalegre se ha escacharrado, colapsada por sus propios errores de diseño. Esta “máquina” vertical y centralista contra la que ya advertimos en su momento la gente de Anticapitalistas ha demostrado ser “una verdadera máquina de triturar militantes, sueños y entusiasmos” (en palabras del compañero Josep Maria Antentas). Vaciar los círculos, crear una burocracia vertical, apostarlo todo en el terreno electoral y sacrificar muchos de los principios programáticos del manifiesto fundacional de Podemos (Mover ficha) nos ha hecho acercarnos mucho a los partidos tradicionales, a la tan denostada “vieja política” contra la que tanto clamaban muchos de los operarios de la máquina.

De nuevo, la gente de Podemos estamos inmersas en otro proceso interno. Pero en lugar de hablar claro de los problemas de la mayoría y plantear soluciones muchas veces se habla de la lucha de egos y de conceptos académicos que poco tienen que ver con la vida de la gente (por ejemplo, la maldita transversalidad).

¿Auditoría de la deuda? La deuda del estado español es mayor que su PIB. Necesitamos saber a quién se debe, y en qué condiciones se contrajeron esas deudas. La deuda ilegítima no se paga. Pero se habla del enfrentamiento entre pablistas y errejonistas, no de la deuda.

¿Banca pública? La banca fue rescatada con más de sesenta mil millones de dinero público; esa misma banca que se había enriquecido engañando a millones de personas al ofrecerles hipotecas que sabían que no podrían pagar, esa banca que echa a la gente de sus casas, y que a día de hoy sigue teniendo enormes beneficios. Pero no se habla de banca pública. En su lugar, se ponen panoplias de cartón de Pablo Iglesias.

¿Nacionalización de las eléctricas y derogación de la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico? Hay 7000 muertes al año por pobreza energética, y el precio del Kilowatio/hora ronda los 100€. Pero se habla de duelo de egos, y no de las eléctricas.

¿La república? Ya está bien de mantener con grandes cantidades de dinero público a la Familia real, sucesores del terrible y sangriento dictador Franco. La corrupción salpica a los Borbones, desde la infanta Cristina al Rey Emérito. Pero no se habla de república, se habla del recrudecimiento de las hostilidades entre los de Errejón y los de Iglesias.

¿Derogación de las reformas laborales? El paro y la precariedad son los principales problemas a los que nos enfrentamos como sociedad: nos están robando el futuro. Sin embargo, se habla de que Íñigo dijo tal cosa de Pablo, y Pablo contestó tal otra.

Sin embargo, se habla de transversalidad, de centralidad y de otras cuestiones que no tienen un anclaje real ni preocupan de verdad a la gente que sufre el paro, la precariedad y los recortes. Esas personas que tienen dos trabajos y aún así no llegan a final de mes; esas estudiantes que tienen que abandonar la universidad porque no pueden afrontar los gastos; esos parados de larga duración que sobreviven con ayudas de miseria, o sin ninguna ayuda; esas familias desahuciadas por el banco; toda esa gente que tuvo que emigrar porque en este país ya no quedaba esperanza de un futuro; esta generación que parece que ha asumido que jamás se jubilará ni cobrará una pensión. A toda esa gente la maldita transversalidad le da lo mismo. Quiere soluciones a sus problemas.

Es responsabilidad de todas y todos volver a encauzar el debate, alejarnos de la dinámica de la confrontación y poner el foco en los problemas reales de esa mayoría social castigada por la crisis y las políticas neoliberales. Regresar a los orígenes de Podemos, a ese Podemos radical, rupturista, democrático y valiente que ilusionó a tanta gente en 2014, a ese Podemos que con el esfuerzo y la ilusión de tanta gente en tantos lugares quiso “mover ficha”.