miércoles, 19 de julio de 2017

DE MACRI A VIADERO: PRIVATIZANDO LAS PLAZAS




En los últimos días las redes sociales han ardido a raíz de los carteles colocados en la Plaza Roja (Plaza Baldomero Iglesias, pero la gente del pueblo es tozuda cuando decide poner nombre a un lugar) en los que se prohíbe a los niños y niñas jugar a la pelota, y se amenaza con sanciones. Es normal que las redes ardan por una decisión absurda de políticos completamente alejados de la realidad cotidiana de la gente, y que sin embargo obedecen a unos intereses muy claros.

En realidad, este cartel (y las sanciones aparejadas) sólo son un paso más en la privatización total del espacio público. No nos llevemos a engaño: no se trata de que el tripartito de gobierno no sepa lo que está haciendo. Tienen muy claro los intereses que están defendiendo, y las sucesivas ordenanzas de uso de espacios públicos y terrazas vienen a confirmar esto: el espacio público ya no es para la gente, es para las terrazas. La creciente invasión del espacio público por parte de las terrazas de bares y cafeterías es algo que toda la ciudadanía de Torrelavega puede ver con sólo dar un paseo por la ciudad. Incluso la nueva ordenanza de terrazas permite a los hosteleros y hosteleras ocupar incluso plazas de aparcamiento, tan escasas y difíciles de encontrar.

Esta tendencia creciente de arrebatar al pueblo todo lo público, todo lo que hemos construido entre todas y todos, no es algo exclusivo de Torrelavega: es algo general. Cuando el actual presidente de Argentina, Mauricio Macri, fue Jefe de gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires (cargo equivalente al del alcalde), y llevó esa política neoliberal de privatizar el espacio público a extremos aberrantes, arrebatando plazas públicas a la gente de Buenos Aires y vallándolas para entregárselas a la empresa privada (al margen el hecho de que el vallado costó casi un millón de dólares, y eso sí que lo pagaron los bonaerenses).

El tripartito de gobierno de Torrelavega aún no se ha atrevido a ir tan lejos como Macri, pero están dando los primeros pasos. Pero son tan cutres que la ciudadanía les ha pillado. La Plaza Roja es de la gente de Torrelavega, que por supuesto puede tomarse tranquilamente una cerveza en una terraza, pero los niños tienen derecho a jugar. El bienestar de un cliente nunca se puede anteponer al derecho a jugar de los niños.

Recuerdo en mi infancia, antes de la implantación masiva de videoconsolas y ordenadores, que los niños del barrio salíamos a jugar a la plaza, a la calle. La gente entendía que éramos niños, que estábamos jugando, y que era normal y estaba bien. Si hoy día cuesta despegar a las niñas y los niños de las pantallas para que salgan a la calle a jugar, no es lícito impedirles, precisamente, que jueguen. Los niños y las niñas se relacionan socialmente en las plazas; por medio del juego conocen a otros niños y niñas, desarrollan su empatía y sus habilidades sociales, y aprenden a vivir en sociedad. Claro, si la sociedad en la que queremos que aprendan a vivir los niños es una sociedad en la que todo el espacio público está privatizado y en el que la prohibición y las sanciones sean la norma, entonces la decisión del tripartito es acertada. Pero yo no comparto esa idea de sociedad orwelliana, y por lo que parece, la mayoría de la ciudadanía torrelaveguense tampoco.

martes, 27 de junio de 2017

UNIDAD Y HUMILDAD




Sin lugar a dudas, la política es enfrentamiento. Es confrontación de ideas y acalorados debates, es poner en común diferentes posturas y tratar de llegar a un consenso o un acuerdo. Y nadie dijo que fuese fácil.

Al leer la prensa de estos días una persona puede salir con la sensación de que Podemos se rompe (otra vez), de que los conflictos internos del partido morado han terminado de desgarrarlo y desangrarlo (otra vez). Pues para haberse roto y desangrado tantas veces, Podemos Cantabria sigue gozando de una salud envidiable.

No tenemos que juzgar a Podemos Cantabria desde el prisma habitual de los partidos del régimen del 78: no somos el PSOE, el PP ni el PRC. En Podemos prima la democracia interna, en Podemos se escucha a las bases y se sigue su voluntad expresada democráticamente. Las posturas se discuten y se debaten, y se toman decisiones. Lo importante no son las personas concretas, si no el proyecto del cambio.

Y ese proyecto abre un nuevo ciclo político a raíz de la asamblea ciudadana estatal de Vistalegre 2: un nuevo enfoque político en el que se imponen cambios en toda la estructura orgánica de Podemos. Hay mucha gente que ha trabajado en el proyecto, y sólo resta agradecer enormemente la cantidad de horas de trabajo invertidas en el cambio, y decir que ha sido un placer trabajar codo con codo con esa gente comprometida con una sociedad más justa.

Sin embargo, en Podemos estamos mucho más acostumbrados y acostumbradas a mirar el futuro, y no anclarnos en el pasado: miramos al futuro con optimismo e ilusión en una sociedad que cuide de todas las personas que la conforman, en la que no se deje a nadie atrás, en la que nadie sea tan pobre como para tener que venderse. Y con ese espíritu miramos hacia adelante, hacia ese amanecer que ya comienza a asomar por el horizonte después de la larga noche.

Que nadie se lleve a engaño: la salud de Podemos Cantabria es excelente. Queda mucha gente comprometida con el cambio, mucha gente que invierte su tiempo y su esfuerzo en defender los derechos de la mayoría social damnificada por el paro, la austeridad, la precariedad y los recortes.

Unidad y humildad, fue la consigna de Vistalegre 2. Todas somos necesarias, nadie es imprescindible. Seguiremos, como hasta ahora, siempre en frente de la corrupción y de los recortes, y siempre junto a la gente y sus reivindicaciones. “La noche es oscura, y alberga horrores”, que decía Melissandre, la bruja roja de Juego de Tronos. Pero por oscura que sea la noche, siempre vuelve a amanecer. ¡Seguimos! ¡Sí se puede!

martes, 23 de mayo de 2017

TRECE PENSAMIENTOS PARA “ARRONTI”




Junio se acerca, y con él la llegada del verano y de la asamblea “Arronti” de Podemos Cantabria: la asamblea que definirá las líneas políticas estratégicas de Podemos Cantabria durante los próximos dos años. El proceso ya ha comenzado, y nos encontramos en la fase de debate y propuestas, que debe llevarse a cabo junto a la “sociedad civil” (lo que antes se llamaba “la gente” o “el pueblo”).

Unidos Podemos, la confluencia de Izquierda Unida, Podemos y otros partidos de izquierdas que se presentó el 26J a las elecciones y obtuvo 71 diputados en el Parlamento nos marcó el camino a seguir: una fuerza parlamentaria que, si bien es aún insuficiente para propiciar un verdadero cambio, ha asentado en las instituciones el deseo colectivo de un futuro nuevo.

Los cercanos procesos de Vistalegre 2 también marcaron el rumbo colectivo que una mayoría decidió: unidad y humildad, era la consigna. Unidad, porque es el único camino. Humildad, porque el proyecto de cambio y de futuro debe estar por encima de los personalismos. Permanecer unidas y centradas en lo que nos une, lo que queremos cambiar, es lo que nos hace avanzar.

Iniciar el debate público sobre el modelo que queremos para Cantabria no debe ser sólo un imperativo orgánico de un partido: todos los agentes sociales y colectivos deben participar, porque estamos hablando del futuro para Cantabria, la tierra donde viviremos. Necesitamos arrebatar el control de Cantabria a la “tramuca” (la trama en versión Cántabra) y devolvérselo a la gente que trabaja y vive aquí, la que sufre los recortes, el paro y la precariedad.

Obviamente debemos tener claro a quién representamos: no debemos, jamás, equivocarnos de bando. Venimos de la indignación, de un movimiento impugnatorio no sólo de la corrupción y los recortes, si no de todo el llamado “régimen del 78”. No debemos olvidar nuestro origen en aquellas plazas hace ya seis años, cuando miles de personas gritaban: “¡No nos representan!”. Debemos aspirar a representar a esa mayoría social, no olvidando jamás de dónde venimos.

Dicho esto, quiero hacer hincapié en el mismo concepto de democracia: democracia es decidir, es decidirlo todo. Por ello, disiento cuando se afirma que “Arronti” es una propuesta valiente, puesto que se tratará de una asamblea limitada que tendrá como “techo de cristal” los documentos de Contigo Cantabria, votados hace un año. Aunque en su momento sirvieron para el renacimiento de Podemos Cantabria, creo que una parte ha quedado obsoleta: no se puede hurtar el debate a la gente, y si vamos a debatir sobre la Cantabria que queremos no podemos tener límites en el debate.

Incluso la misma organización territorial de Cantabria debería ponerse en entredicho: somos una comunidad pequeña, de poco más de medio millón de habitantes, y nuestro territorio está dividido en 102 municipios, muchos de ellos subdivididos en pedanías. Retomar la ley de comarcalización del 99 y marcarse como objetivo cambiar administrativamente Cantabria de los 102 municipios actuales a las 10 comarcas históricas sería muy beneficioso, sobre todo para las zonas rurales, muchas veces infrafinanciadas por el centralismo santanderino.

Muchas veces nos referimos a la “mala gestión”, entrando en el lenguaje y las dinámicas del PP-PSOE: también debemos desterrar de nuestro vocabulario esa expresión. No son malos gestores, no es que hagan las cosas mal porque no saben: las hacen bien, muy bien. Pero muy bien para los suyos. Gobiernan para las grandes empresas y los bancos, y en contra de la ciudadanía. No tenemos que decir que seremos buenos gestores: tenemos que decir que gobernaremos para la gente, para las familias empobrecidas por la crisis, para quien no llega a fin de mes.

Igual que señalamos al PP y al PSOE como “la casta” o “la trama”, debemos perder el miedo a señalar también al PRC de Revilla. Su negativa a cumplir con el pacto de investidura (a cambio de la abstención de Podemos) demuestra que nunca tuvieron voluntad de cambio, ni de hacer políticas por y para la mayoría social de Cantabria. Muchas anchoas y quesadas, pero de renta básica para la gente que realmente lo necesita, nada.

Sabemos que la democracia interna es muy importante, y no hay duda de que en Podemos somos campeones en este aspecto, con numerosas consultas a los inscritos e inscritas. Sin embargo, siempre se puede mejorar en este aspecto, hasta llegar a una democracia orgánica plena: debe devolverse a los círculos el poder que tenían en los inicios de Podemos, que cada militante pueda proponer, debatir y decidir. Una asamblea ciudadana no debería ser algo puntual y excepcional: debería ser algo muy común en Podemos, debería ser la asamblea quien marque las líneas políticas a seguir.

Igualmente debemos plantear el modelo económico que queremos para Cantabria: aunque el paro ha descendido ligeramente, la precariedad, los contratos basura y el empleo estacional han crecido enormemente. El modelo basado en el turismo no trae más que precariedad y miseria para la mayoría. Es necesaria una reindustrialización urgente del corazón de Cantabria y ambiciosos planes de empleo que redunden en beneficio de la gente de Cantabria y no de las empresas, como hasta ahora.

Oscuros tiempos se avecinan si desde Podemos no somos capaces de ofrecer una alternativa al modelo neoliberal vigente. Ya sabemos que “Unidos, Podemos”, pero hay que lograr una unidad real de todos los sectores y colectivos que tengan voluntad de cambio. El camino a seguir debería ser una Marea Cántabra que agrupase y cohesionase todas las fuerzas de izquierdas y comprometidas con la ruptura con este modelo; una marea que ofrezca una alternativa real a este modelo, y no sólo reformas de corto alcance; una marea que suba, y que limpie toda la corrupción y la desigualdad de esta tierra nuestra.

No podemos desperdiciar esta oportunidad: “Arronti” debe abrirse completamente, y de ella debe surgir un mandato claro de conformar una Marea Cántabra, desde abajo, desde los municipios y las calles. Una marea que no olvide de dónde viene, y que sepa muy claro hacia dónde va: una marea que cambie Cantabria y ofrezca un futuro a toda la gente que vive aquí y a toda la gente que se tuvo que marchar. El futuro de Cantabria está en juego, y nos toca mover ficha.

viernes, 24 de febrero de 2017

EL BARCO SE HUNDE



Otro año más, y otros nuevos presupuestos para Torrelavega: el PP ha apoyado los presupuestos del PSOE-PRC, por lo que ya está “todo el pescado vendido”. Se repite lo sucedido el año anterior: la “Gran coalición” es ya un hecho en nuestro ayuntamiento, al igual que en el congreso de los diputados.

El paro y la precariedad azotan a la población torrelaveguense. Sin embargo, más del 90% de las inversiones del presupuesto de 2017 se destinarán a obras. El equipo de gobierno sigue ahondando en el modelo del ladrillo, sin darse cuenta (o sin querer darse cuenta) de que la burbuja inmobiliaria estalló hace ya casi una década. ¿Medidas contra el desempleo? Parece que esa no es la preocupación principal del equipo de gobierno municipal.

El portavoz del PP, el señor Calderón-Ciriza, ha anunciado que aprobarán los presupuestos del PSOE-PRC porque, en sus propias palabras, “el 61% de las inversiones previstas para este año llevan nuestra denominación de origen, porque son parte del programa electoral del PP”. Es bastante revelador que haya tantas coincidencias en los programas del PP, el PSOE y el PRC (y, de rebote, el de ACPT, que también aprobará los presupuestos); que sean tan similares sus formas de entender la sociedad; que es tan parecida su forma de hacer política. La Gran coalición que se ha gestado en los últimos tiempos en todos los niveles de la administración del estado ha sido posible por la similitud política del PP y del PSOE.

Un modelo presupuestario para 2017 con un 61% de “denominación de origen del PP” no es lo que Torrelavega necesita, y no los hemos apoyado. El alcalde quiere venderlos como unos presupuestos de consenso porque el PP y sus pseudo-socios de gobierno los han aprobado. Pero gastar el dinero público en obras y más obras no va a solucionar los problemas de paro y precariedad de Torrelavega: tan solo tendremos una ciudad muy bonita en cuya contemplación se podrán deleitar las miles de personas en paro de la ciudad.

En lugar de gastarse casi cinco millones de euros en obras diversas, proponemos destinar el montante de las obras más onerosas e innecesarias, como el cubrimiento (y no “cubrición”; señor Pérez Noriega, mire usted el diccionario) del parque Manuel Barquín o la pasarela peatonal; y destinarlo a un potente plan de empleo para hacer frente al principal problema de Torrelavega: el paro. También proponemos destinar una partida presupuestaria para la RPT, y que se cubran las más de cien vacantes en el personal del ayuntamiento. No son soluciones mágicas, pero contribuirían a paliar los efectos de la precariedad y el desempleo en el municipio.

Torrelavega pierde población a gran velocidad: tan sólo somos ya 52.000 torrelaveguenses, y con una media de edad bastante alta. La juventud busca hacer su vida en otros lugares, porque ven claramente que aquí no queda futuro para nadie: la mayoría de la gente que estudió conmigo vive fuera de Torrelavega, fuera de Cantabria. Hay cada vez menos niños y niñas, y más ancianas y ancianos. La que fue la “Ciudad del Dólar” va camino de convertirse en el “Páramo del Dracma”.

No queremos un equipo de gobierno municipal servil y sumiso que mendigue al gobierno de Cantabria unas limosnas porque se deben a su partido antes que a la ciudadanía. El barco que es Torrelavega está zozobrando en la tormenta, y tenemos unos timoneles torpes y cobardes. Es necesaria voluntad política para encarar los problemas de Torrelavega, y valor para enfrentarse a las administraciones superiores del estado reclamando inversión para la ciudad.

viernes, 10 de febrero de 2017

¡VAYA ESPECTÁCULO!




Esta misma mañana, un vecino me ha parado en el portal. “Vaya espectáculo estáis dando, con Iglesias y Errejón dándose de palos”. He tenido que poner una sonrisa de circunstancias y darle la razón.

Vistalegre dos, el congreso que decidirá el rumbo de Podemos durante el periodo que se abre, no está cumpliendo las expectativas que teníamos buena parte de la militancia. Lo que debiera ser un amplio debate centrado en analizar lo sucedido hasta el momento y en buscar colectivamente soluciones a la terrible situación de paro, precariedad, recortes y privatizaciones que la ciudadanía vive en sus carnes día a día se ha convertido en un enfrentamiento atroz y despiadado entre pablistas y errejonistas. Los medios de comunicación se han encargado de magnificar y enfangar este enfrentamiento, reduciéndolo a una lucha de caras y de egos.

La gente de Podemos en Movimiento (la tercera candidatura de este proceso de Vistalegre 2, encabezada por Teresa Rodríguez y el eurodiputado y cofundador de Podemos Miguel Urbán, que agrupa a gente de Anticapitalistas y de otros sectores) estamos viendo este enfrentamiento desde la primera línea, llamando constantemente a la paz y al sano y constructivo debate.

La “máquina de guerra electoral” que salió del primer Vistalegre se ha escacharrado, colapsada por sus propios errores de diseño. Esta “máquina” vertical y centralista contra la que ya advertimos en su momento la gente de Anticapitalistas ha demostrado ser “una verdadera máquina de triturar militantes, sueños y entusiasmos” (en palabras del compañero Josep Maria Antentas). Vaciar los círculos, crear una burocracia vertical, apostarlo todo en el terreno electoral y sacrificar muchos de los principios programáticos del manifiesto fundacional de Podemos (Mover ficha) nos ha hecho acercarnos mucho a los partidos tradicionales, a la tan denostada “vieja política” contra la que tanto clamaban muchos de los operarios de la máquina.

De nuevo, la gente de Podemos estamos inmersas en otro proceso interno. Pero en lugar de hablar claro de los problemas de la mayoría y plantear soluciones muchas veces se habla de la lucha de egos y de conceptos académicos que poco tienen que ver con la vida de la gente (por ejemplo, la maldita transversalidad).

¿Auditoría de la deuda? La deuda del estado español es mayor que su PIB. Necesitamos saber a quién se debe, y en qué condiciones se contrajeron esas deudas. La deuda ilegítima no se paga. Pero se habla del enfrentamiento entre pablistas y errejonistas, no de la deuda.

¿Banca pública? La banca fue rescatada con más de sesenta mil millones de dinero público; esa misma banca que se había enriquecido engañando a millones de personas al ofrecerles hipotecas que sabían que no podrían pagar, esa banca que echa a la gente de sus casas, y que a día de hoy sigue teniendo enormes beneficios. Pero no se habla de banca pública. En su lugar, se ponen panoplias de cartón de Pablo Iglesias.

¿Nacionalización de las eléctricas y derogación de la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico? Hay 7000 muertes al año por pobreza energética, y el precio del Kilowatio/hora ronda los 100€. Pero se habla de duelo de egos, y no de las eléctricas.

¿La república? Ya está bien de mantener con grandes cantidades de dinero público a la Familia real, sucesores del terrible y sangriento dictador Franco. La corrupción salpica a los Borbones, desde la infanta Cristina al Rey Emérito. Pero no se habla de república, se habla del recrudecimiento de las hostilidades entre los de Errejón y los de Iglesias.

¿Derogación de las reformas laborales? El paro y la precariedad son los principales problemas a los que nos enfrentamos como sociedad: nos están robando el futuro. Sin embargo, se habla de que Íñigo dijo tal cosa de Pablo, y Pablo contestó tal otra.

Sin embargo, se habla de transversalidad, de centralidad y de otras cuestiones que no tienen un anclaje real ni preocupan de verdad a la gente que sufre el paro, la precariedad y los recortes. Esas personas que tienen dos trabajos y aún así no llegan a final de mes; esas estudiantes que tienen que abandonar la universidad porque no pueden afrontar los gastos; esos parados de larga duración que sobreviven con ayudas de miseria, o sin ninguna ayuda; esas familias desahuciadas por el banco; toda esa gente que tuvo que emigrar porque en este país ya no quedaba esperanza de un futuro; esta generación que parece que ha asumido que jamás se jubilará ni cobrará una pensión. A toda esa gente la maldita transversalidad le da lo mismo. Quiere soluciones a sus problemas.

Es responsabilidad de todas y todos volver a encauzar el debate, alejarnos de la dinámica de la confrontación y poner el foco en los problemas reales de esa mayoría social castigada por la crisis y las políticas neoliberales. Regresar a los orígenes de Podemos, a ese Podemos radical, rupturista, democrático y valiente que ilusionó a tanta gente en 2014, a ese Podemos que con el esfuerzo y la ilusión de tanta gente en tantos lugares quiso “mover ficha”.


domingo, 27 de noviembre de 2016

EL EQUIPO DE DESGOBIERNO




Ya llevamos un año y medio de legislatura, y poco a poco vamos viendo el color del pelaje de este equipo de gobierno municipal que tenemos en la capital del Besaya. Los dulces y atrayentes cantos de sirena que se escuchaban durante la campaña electoral van tornando en chillidos y graznidos con el paso del tiempo, como si aquella sirena se hubiese transfigurado en una bandada de gaviotas.

Tenemos en Torrelavega un equipo de gobierno que funciona a base de globos-sonda en la prensa. Casi todos los días nos encontramos con alguna foto en los diarios (escritos y digitales), acompañada de un titular que anuncia tal o cual medida: lamentablemente, la mayoría de esas medidas quedan en poco más que una declaración de intenciones. Si atendemos a los titulares, casi parece que Viadero es una especie de Ada Colau torrelaveguense: sin embargo, la realidad dentro del ayuntamiento es otra.

Desde sus nefastas políticas de personal (más de un centenar de vacantes en la RPT que no han sido cubiertas, y numerosos nombramientos “por resolución de alcaldía”) que están dejando la plantilla municipal en poco más que un esqueleto, apenas capaz de asumir todas las funciones que un ayuntamiento de este tamaño requiere; pasando por una cobardía infame al defender los intereses de la gente de Torrelavega frente a los aparatos de sus partidos y frente a las enormes empresas a las que se entregaron servicios públicos como la limpieza o las basuras; y hasta las privatizaciones encubiertas (algunas no tan encubiertas) de las empresas y servicios públicos que a nuestros mayores costó tanta lucha y esfuerzo conseguir.

Tomemos el ejemplo de la Agencia de Desarrollo Local (ADL): en una ciudad tan castigada por la crisis, el paro y los recortes, la ADL puede jugar un papel dinamizador fundamental, combatiendo el desempleo con todos los medios a su alcance y mejorando directamente la calidad de vida de la ciudadanía. Sin embargo la ADL sufre, al igual que muchas otras áreas de la corporación municipal, de falta de personal y de vacantes sin cubrir, lo que dificulta enormemente su labor, o incluso llega a imposibilitarla por completo.

Esta es la tónica en el ayuntamiento: los trabajadores y las trabajadoras que llevan a cabo la imprescindible labor diaria de mantener esta ciudad en marcha se enfrentan a falta de personal, falta de inversión, amenazas de privatizaciones y a la absoluta dejadez y desidia del equipo de gobierno. Mientras tanto, el equipo de gobierno se dedica a anunciar a bombo y platillo ideas a medio cocinar en la prensa (o, directamente, crudas). ¿Que tenemos un superávit de cuatro millones de euros? Lo mejor que se les ocurre es dárselo a los bancos, para amortizar deuda (la deuda de Torrelavega es baja, cercana al 20%). Pero poco después resulta que no se puede dragar la presa del Besaya (que abastece de agua a 80.000 personas, de Torrelavega y los municipios circundantes) porque no se dispone de 1,2 millones de euros para realizar el dragado (la presa lleva sin dragar desde que se hizo, en 1961). Una muestra más de que dos noticias se entienden mejor juntas.

¿Y la oposición? Al fin y al cabo, el equipo de gobierno PSOE-PRC está gobernando en minoría, y necesitan apoyo de otros grupos para llevar adelante sus medidas. De puertas para afuera, el equipo de gobierno es todo talante y predisposición al diálogo. Sin embargo, a la hora de la verdad, se presentan hechos consumados ya decididos por tres grupos políticos como si fuesen propuestas a debatir. El funcionamiento democrático de la corporación se ve constantemente bloqueado por los pseudo-socios del equipo de gobierno: aquellos que levantan el puño reivindicándose como “radicales”, pero que luego aprueban los presupuestos del PSOE-PRC.

Esto está perpetuando la espiral descendente en la que se halla nuestra ciudad: a la desindustrialización y el paro se le añade la ausencia de vida cultural, la agonía del pequeño comercio del centro (debido, fundamentalmente, al “monstruo” comercial de los Ochos), el derroche en obras innecesarias y la escasez del apoyo que el ayuntamiento muestra a la ciudadanía más castigada por la crisis, la austeridad y los recortes. Tenemos un equipo de gobierno que actúa dando bandazos, con la llamada “ley Montoro” como única guía y texto sagrado, y sin ningún tipo de plan o proyecto de ciudad.

Es necesario un proyecto que devuelva la ciudad a la gente, que potencie el comercio local y de cercanía en detrimento de las grandes superficies, que apueste por una economía de alto valor añadido, en la que la juventud no deba migrar en busca de trabajo; en resumen, una Torrelavega habitable para todos y todas. Y no se trata de un sueño imposible, ni una utopía: es de justicia, y es viable, pero hace falta coraje para defender Torrelavega y reclamar a las instituciones autonómicas y estatales lo que nos pertenece, hace falta un proyecto claro y voluntad política.

martes, 1 de noviembre de 2016

SÍ SE PUEDE, PERO NO QUIEREN




Hay un dicho muy popular, ilustrado en numerosas historias con moraleja, que viene a decir que no se aprecian realmente las cosas que se tienen hasta que se pierden. Es entonces que sentimos un hueco, una ausencia donde antes no se sentía nada: tan acostumbrados estábamos que habíamos dejado de notar la presencia, y ahora notamos la ausencia.

Los servicios públicos y el llamado estado del bienestar de los que disfrutamos (aunque cada vez menos, por obra y gracia de las tijeras de Rajoy, dirigidas por la Troika) son el resultado de un proceso histórico de luchas por parte de la propia gente de este país, por medio de numerosas huelgas, protestas y revueltas: aunque se repite insistentemente que fue el PSOE el que trajo el estado del bienestar, o incluso aquella flagrante mentira de “Franco inventó la seguridad social”, la realidad es que fueron las luchas de la gente las que trajeron ese estado del bienestar. Todas las conquistas, todos los derechos, desde la jornada de ocho horas, las jubilaciones o las vacaciones hasta el sistema público de salud o educación, absolutamente todos, son obra de la propia gente, que decidió luchar por esos derechos y por ese estado del bienestar.

Sin embargo, en las últimas décadas, tanto los servicios públicos como los derechos se han visto mermados, desmembrados o directamente privatizados. La lógica del mercado manda, y la idea de que toda empresa (incluyendo las empresas públicas) deben dar rendimientos económicos se ha infiltrado peligrosamente entre la clase política, no sólo en las fuerzas de la derecha (como era de esperar), si no también en algunos partidos nominalmente de izquierdas. Hemos llegado a un punto en el que el PSOE ha asumido completamente la lógica neoliberal, aplicándola incluso al sector público: privatización y externalización de servicios, que nos dejan un registro de 64 empresas públicas privatizadas durante los sucesivos gobiernos de Felipe González.

No es extraño, entonces, el posicionamiento del PSOE en determinadas cuestiones: sólo son más y más clavos en el ataúd que ellos mismos se fabricaron, un ataúd hecho de incoherencia, enorme, como la distancia que separa lo que dicen de lo que hacen.

Aquí en Torrelavega podemos ver varios ejemplos de ello: en su año y medio de rodadura, el equipo de gobierno nos ha dado varias muestras de que su intención es seguir la línea general de privatizaciones y externalizaciones. ¿El sistema de cobro del ferial de ganados? ¡Privatizado! ¿La gestión de la ludoteca municipal? ¡Privada! Es llamativo, pero es sólo el final del sendero que conduce a la privatización. Muchos servicios llevan ya algún tiempo en manos privadas (limpieza de las dependencias municipales, basuras, asistencia a domicilio...), y otros van camino de ello, al no renovarse su plantilla y trabajar en condiciones cada vez más paupérrimas. Luego vendrán diciendo que hay que privatizar porque el servicio no es eficiente, pero es normal que un servicio no sea eficiente si no se renueva la plantilla, si no se invierte lo suficiente en mantener ese servicio en buenas condiciones.

El más novedoso clavo que el equipo de gobierno ha clavado en su propio ataúd ha sido el voto en contra durante el último pleno a la moción presentada por los podemitas del Besaya: en ella pedimos que se declaren como servicios básicos esenciales todos aquellos servicios que debe prestar el ayuntamiento. Esto permitiría esquivar la “ley Montoro” y contratar a las personas necesarias para poder prestar servicios públicos y de calidad: la plantilla del ayuntamiento se encuentra en un estado precario, con unas ciento sesenta vacantes. Cada vez se ven más las interinidades, los nombramientos por resolución de alcaldía, la escasa reposición de vacantes y la nula voluntad política de cubrir las ofertas de empleo público (más de treinta ofertas de empleo público reservadas a promoción interna que siguen vacantes). Aquí un sangrante ejemplo: el servicio de informática y telecomunicaciones, que sólo cuenta con tres personas para llevar a cabo toda la labor del área (es decir, todos los equipos informáticos de la corporación municipal, entre otras cosas).

No se trata de una ocurrencia: diversos ayuntamientos están utilizando esta forma de evitar la “ley Montoro”, desde ayuntamientos gobernados por Podemos (Cádiz), IU (Zamora) o incluso el PP (Los Llanos de Aridane). Ante esta propuesta, el equipo de gobierno mostró no sólo una cobardía infame, si no también su escasa voluntad política para tomar medidas de gran calado, medidas absolutamente necesarias para sacar a Torrelavega del terrible marasmo económico y laboral en el que se encuentra.

Ya no pueden decir que no sabían cómo hacerlo: es posible pasar por encima de la “ley Montoro” que tanto denosta el PSOE, pero que siempre cita como muralla infranqueable para aplicar políticas sociales. Hemos demostrado una vez más que aquella consigna de los movimientos sociales responde a una realidad tangible: “¡Sí se puede, pero no quieren!”